Sexta Temporada

6.01: “Buen duelo”

Según Elizabeth Kübler Ross, cuando alguien muere, o sufrimos una perdida catastrófica, pasamos por cinco diferentes etapas de duelo. Pasamos por la negación, porque la pérdida es inaceptable. No podemos imaginar que sea cierto, nos enojamos con todos, con los sobrevivientes, con nosotros mismos; y después… rogamos, suplicamos, ofrecemos todo lo que tenemos, ofrecemos nuestra alma, y la cambiaríamos por un día más. Cuando la negociación ha fallado, y la rabia es demasiada para contenerla caemos en la depresión, hasta que finalmente tenemos que aceptar que hicimos lo que pudimos… dejamos ir… lo dejamos ir y pasamos a la aceptación.

En la escuela de medicina, nos enseñan a manejar la muerte, pero no como seguir viviendo.

6.02: “Adiós”

El diccionario define la “pena” como una inmensa carga emotiva causada por la aflicción o por una pérdida. Una tristeza aguda. Un doloroso remordimiento. Como cirujanos, como científicos, nos han enseñado a confiar en los libros, y en sus definiciones indefinidas. Pero en la vida real las definiciones tan precisas, raramente se aplican. En la vida real la ¨pena” se puede definir solo como una tristeza muy aguda.

El dolor viene para todos cuando es su momento y en su propia manera. Así que lo mejor que podemos hacer, lo mejor que cualquiera puede hacer, es intentar la sinceridad. La cosa verdaderamente jodida, la peor parte del dolor, es que no puedes controlarlo. Lo mejor que podemos hacer es permitirnos sentirlo cuando llegue, y dejarlo ir cuando podamos. La peor parte, es cuando piensas que lo habías superado y empieza de nuevo. Y siempre, cada vez te corta la respiración. Hay cinco estados del duelo. Son diferentes en cada uno de nosotros, pero son siempre cinco: Negación, rabia, negociación, depresión, aceptación.

6.03: “Siempre siento que me están observando”

La Paranoia: te permite marcar un tiempo para la sala de operaciones. Los cirujanos nos imaginamos lo peor. Estás listo para cerrar, has controlado la hemorragia, lo sabes, pero hay una voz en la cabeza que pregunta… ¿Y si no lo has hecho? ¿Y si el paciente muere y lo podrías haber evitado?

Todos somos susceptibles, al terror y la ansiedad de no saber lo que vendrá. Al final no tiene sentido, porque todas las preocupaciones, y hacer planes para cosas que podrían o no podrían pasar, solo empeora las cosas. Así que saca a pasear al perro, o duerme una siesta. Hagas lo que hagas, deja de preocuparte. Porque la única cura para la paranoia, es estar, aquí, tal y como estás.

6.04: “Obligaciones contaminadas”

Empezamos la vida con pocas obligaciones. Juramos lealtad a la bandera. Juramos devolver los libros de la biblioteca. Pero a medida que crecemos, hacemos votos, hacemos promesas, nos abordan los compromisos: No hacer daño, decir nada más que la verdad, amarse y respetarse hasta que la muerte nos separe. Así que dejamos el grifo abierto hasta que se lo debemos todo a todos, y de pronto pensamos:

¡Qué demonios!

Lo que tiene ser cirujano, es que todos quieren un trozo de ti. Hacemos un pequeño juramento, y de repente, estamos hasta el cuello de obligaciones, con nuestros pacientes, con nuestros compañeros, con la medicina en sí misma. Así que, hacemos lo que cualquier persona haría. Huimos de nuestras promesas como del infierno, esperando que las olviden. Pero tarde o temprano, siempre nos atrapan. Y, a veces descubres, que la obligación a la que más temes, no merece en absoluto que huyamos de ella.

6.05: “Invasión”

Cuando te enfermas, todo comienza con una simple bacteria. Una sola y horrible intrusa. De pronto, la intrusa se duplica convirtiéndose en dos. Luego, esos 2, se convierten en 4… y esos 4, en 8. Luego, antes de que tu cuerpo se dé cuenta, te encuentras bajo ataque. Es una invasión. La pregunta para un doctor es, una vez que la invasión ha aterrizado, una vez que ha tomado por completo tu cuerpo ¿Cómo diablos te liberas de ella?

¿Qué haces cuando la infección de ataca? ¿Cuándo toma el control? ¿Haces lo que se supone que tienes que hacer y tomas tu medicina? ¿O aprendes a vivir con ella y esperas que algún día desaparezca? ¿O te rindes por completo y dejas que te mate?

6.06: “Yo vi lo que vi”

Para poder dar un buen diagnóstico los doctores deben cambiar sus perspectivas constantemente. Empezamos tomando el punto de vista del paciente. Aunque ellos muchas veces no saben lo que está pasando. Así que vemos al paciente desde todos los ángulos posibles, descartamos cosas, descubrimos información nueva, tratando de encontrar el verdadero problema. Nos piden una segunda opinión, esperando que veamos algo que los demás pudieron ignorar. Para el paciente, una perspectiva fresca puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Para el doctor, puede significar pelearse con todos los que estuvieron antes.

Cuando algo es horrible de enfrentar, es cuando buscamos una segunda opinión. Y a veces la respuesta que buscamos solo confirma nuestros temores. Pero a veces, no puede haber otra solución al problema y tienes que buscar otra perspectiva. Después de oír todas las opiniones y de considerar cada punto de vista, finalmente descubres  lo que buscas: La verdad. Pero la verdad no es el final. Ahí es solo donde vuelves a empezar con nuevas preguntas.

6.07: “Dale a la paz una oportunidad”

Pregunten a los cirujanos por qué se volvieron cirujanos y normalmente dirán lo mismo: la presión, la adrenalina que causa abrir a alguien y salvarle la vida. Para mí fue diferente. Tal vez porque crecí en una casa de cuatro hermanas. No, realmente fue porque crecí en una casa con cuatro hermanas; es el silencio lo que me llevó a la cirugía.

La paz no es un estado permanente. Existe por momentos, efímera, se va antes de que sepas que estuvo ahí. Debemos vivirlo en cualquier momento, en un acto de bondad de un extraño, una tarea que requiera concentración completa… o simplemente la comodidad de una vieja rutina. Cada día, todos experimentamos esos momentos de paz. El truco está en saber cuándo suceden para que podamos aceptarlos, vivir en ellos… y finalmente, déjalos ir.

6.08: “Invertir en el amor”

Es posible describir el pánico que siente un cirujano cuando suena el buscapersonas en medio de la noche. El corazón comienza a acelerar. La mente se congela, los dedos se entumecen. Estas involucrado. Es la mamá de alguien, el papá, el hijo, y ahora depende de ti  porque la vida de esa persona ahora está en tus manos. Como cirujanos siempre estamos involucrados con nuestros pacientes. Pero cuando tu paciente es un niño, no solo estas involucrado, además, eres responsable. Responsable por la supervivencia o no, de ese niño. Que tenga un futuro. Alcanza para aterrorizar a cualquiera.

Dicen que cuando más te involucras, más recibes a cambio. Pero tienes que estar dispuesto a arriesgarte. Debes comprender que puedes perderlo todo. Pero si tomas esa oportunidad, si te involucras con sabiduría, el resultado puede sorprenderte.

6.09: “Nueva historia”

Los médicos viven en un mundo de constante progreso, moviéndose hacia adelante. Te detienes un segundo… y te dejan atrás. Pero por más que intenten ir hacia adelante, tentador como es nunca mirar hacia atrás. El pasado siempre regresa para mordernos el trasero. Y como demuestra la historia una y otra vez, quienes olvidan el pasado están condenados a repetirlo.

A veces el pasado es algo que no puedes perder. A veces el pasado es algo que haríamos cualquier cosa por olvidar. A veces aprendemos algo nuevo sobre el pasado, que cambia todo lo que sabemos sobre el presente.

6.10: “Espíritu festivo”

El mejor regalo que he recibido fue en navidad cuando tenía 10 años, mi primer equipo para suturar. Lo usé hasta que los dedos me sangraron y luego, trate de usarlo para suturarme los dedos. Me puso en el camino para convertirme en una cirujana. Mi punto es: a veces los mejores regalos vienen en paquetes sorprendentes realmente.

Cada día, tenemos el honor de dar el regalo de la vida. Puede ser doloroso. Puede ser aterrador. Pero al final, vale la pena. Cada vez. Todos tenemos la oportunidad de dar. Quizá los regalos no sean tan dramáticos como el quirófano. Quizá el regalo sea el tratar de disculparte. Quizá sea el tratar de entender el punto de vista de otra persona. Quizá sea el guardarle un secreto a un amigo. La alegría supuestamente, está en el dar. Así que cuando la alegría desaparece… cuando el dar se siente más como una carga es cuando paras. Pero si eres como la mayoría, das hasta que te duela. Y luego, das un poco más.

6.11: “En un instante”

Asumimos que los cambios importantes de nuestras vidas pasan despacio, pero no es verdad. Lo importante pasa en un instante. Convertirse en adulto, convertirse en padre, convertirse en médico… en un momento no lo eres, y al siguiente… lo eres. Pregúntale a cualquier médico si pueden decir en qué momento se convirtieron en médicos. Normalmente no es el día que se graduaron en medicina. Sea lo que sea… Nadie lo olvida. A veces no te das cuenta de que algo ha cambiado. Crees que sigues siendo tú y tu vida sigue siendo tu vida, pero un día te despiertas y miras a tu alrededor, y no reconoces nada… nada de nada.

Nunca olvidas el momento en que te conviertes en medico. Algo cambia… de repente ya no juegas a disfrazarte. Tienes la bata blanco. Puede que no te des cuenta de que cuando te conviertes en médico… te cambia.

6.12: “Me gustas mucho más cuando te desnudas”

La primera regla de las operaciones es el límite de exposición. Bien. Tener las manos limpias, hacer pequeñas incisiones y tener controladas las heridas. Regla número dos de las operaciones: cuando la regla número uno deja de funcionar intenta otra cosa, porque a veces no puedes limitar la exposición. A veces la lesión es tan grave que tienes que cortar, y cortar a lo grande.

En cirugía el proceso de curación comienza con un corte. Una incisión. Un corte en la piel. Tenemos que dañar el tejido sano para poder exponer el enfermo. Parece algo cruel y contra todo sentido común, pero funciona. Te arriesgas a exponerte todo por sanar. Y cuando todo termina, una vez que la incisión está cerrada, esperas. Esperas y esperas que tu paciente sane. Que de hecho no hayas empeorado todo.

6.13: “Estado de amor y confianza”

Preguntamos mucho de nuestros pacientes. Les dormimos, les cortamos una vez que les abrimos, hurgamos en sus cerebros y en sus entrañas con instrumentos afilados. Les pedimos confianza ciega. La ironía es que la confianza es algo difícil para los cirujanos, porque desde el primer día nos han enseñado que no podemos confiar en nadie excepto en nosotros mismos. Los únicos instintos con los que podemos contar son los nuestros. Las únicas habilidades con las que puedes contar, son las tuyas. Hasta que un día, tu dejas la clase y entras en el quirófano. Un equipo del que debes depender, creas en él, o no.

6.14: “Masacre de San Valentín”

El bisturí quirúrgico está hecho de acero inoxidable, carbonizado esterilizado. Es una gran mejora desde el primer bisturí, que no era más que un cuchillo afilado. La medicina está constantemente reinventándose a sí misma. Eso quiere decir que los cirujanos tienen que seguir reinventándose a sí mismos, también. Hay una presión constante para adaptarnos a los cambios. Puede ser un proceso doloroso, pero sin eso, te encuentras a ti mismo yendo hacia atrás en lugar de ir hacia adelante.

Constantemente tenemos que inventarnos nuevas formas de arreglarnos a nosotros mismos. Así que cambiamos. Nos adaptamos, creamos nuevas versiones de nosotros mismos. Sólo necesitamos estar seguros que esta sea una mejora respecto al último.

6.15: “La curvatura del tiempo”

He visto muchos residentes de cirugía ir y venir en mi vida. Y todos ellos son adictos a la cirugía. Está antes que la comida, antes que dormir, se convierte en la cosa más importante. Lo único que no saben, es que vivir en ese extremo los puede consumir. Algunos sobreviven a esto. Ellos saldrán por el otro lado, sobrevivirán con su juicio intacto. Ellos se convertirán en… mejores doctores, y personas más fuertes.

6.16: “Un pequeño accidente perfecto”

Los cirujanos son sumamente meticulosos. Nos gustan las estadísticas y las listas. Y realizar procedimientos. Nuestros pacientes viven porque nosotros disfrutamos seguir los pasos detallados. Pero aunque siempre nos ha gustado creer en los números, el plan, también sabemos que los grandes descubrimientos médicos han ocurrido por accidente: moho, penicilina; corteza de árbol venenosa, una cura para la malaria; una pequeña pastilla azul para la hipertensión, al diablo la impotencia. Es difícil para nosotros aceptar  que no siempre el trabajo duro  o poner atención a los detalles  es lo qué nos da las respuestas qué buscamos. Pero a veces sólo tenemos que ponernos cómodos, relajarnos y esperar por el accidente feliz. Nunca sabemos cómo puede terminar nuestro día.

Preferiríamos saberlo, por supuesto, que obstáculos van a aparecer en nuestro camino. Son los accidentes los que siempre llegan a ser las partes más interesantes de nuestro día, de nuestra vida…Nunca esperamos que la gente aparezca… El giro de acontecimientos que nunca hubiéramos elegido para nosotros mismos. De repente, te encuentras a ti mismo en un lugar que nunca esperabas estar, y es agradable… o lleva un tiempo acostumbrarse a eso. Esto es lo que hablo, va sobre tus planes. Preparando las listas…Y esperando que cualquier accidente que venga en tu camino…  sea feliz.

6.17: “Exigencia”

Los cirujanos están satisfechos de sí mismos, no nos relajamos. No nos quedamos quietos. Juguemos a lo que juguemos, nos gusta ganar. Y cuando ganamos, empezamos otro juego. Nos presionamos. Los residentes, adjuntos, no importa cuánto consigamos. Si eres montañista, siempre habrá otra montaña.

Toman fotos de escaladores en la cima de la montaña, sonríen estáticos, triunfantes. No toman fotos durante el camino ¿por qué quién quiere recordar el resto? Nos presionamos porque tenemos que hacerlo, no porque nos guste. La escalada implacable, el dolor y la angustia de llevarlo al siguiente nivel; nadie toma fotos de eso, nadie quiere recordar. Solo queremos recordar la vista desde la cima, el momento que nos quita el aliento en la cima del mundo. Eso es lo que nos mantiene escalando, y vale la pena el dolor. Esa es la parte loca: hace que todo valga la pena.

6.18: “El suicidio es indoloro”

Morir no es fácil. El cuerpo se diseñó para permanecer vivo: Cabezas duras, corazones fuertes, sentidos agudos. Y cuando el cuerpo empieza a fallar, la medicina entra en acción. Los cirujanos son lo suficientemente arrogantes como para pensar, que podemos salvar a todo el mundo. Como dije, morir no es fácil.

Vivir es mejor que morir, hasta que no lo es. Pero aunque dejar morir a una persona sea lo correcto, no es para lo que los cirujanos existimos. Somos arrogantes y competitivos. No nos gusta perder, y la muerte parece una pérdida, aunque sepamos que no lo es. Sabemos que es el momento, sabemos que es correcto, sabemos que hicimos lo que pudimos. Está bien. Pero es difícil deshacerte de la sensación de que pudimos haber hecho más.

6.19: “Compasión por los padres”

Los psicólogos creen que todos los aspectos de nuestras vidas, todos los pensamientos y patrones de comportamiento son el resultado directo de la relación que tenemos con nuestros padres. Que todas las relaciones que tenemos son una versión de la primera. Somos nosotros intentándolo una y otra vez.

Es el trabajo más importante del mundo, se debería tener licencia para ejercerlo, pero la mayoría ni siquiera pasaríamos el examen escrito. Algunos son innatos, nacieron para hacerlo; otros, tienen otras habilidades. Pero la buena noticia es que la biología dicta que no tienes que hacerlo solo. No puedes desperdiciar toda la vida preguntándote. La única forma de saber qué clase de padre serás, es dejar de hablarlo, y hacerlo.

6.20: “Un anzuelo, una línea y un pescador”

Somos doctores. Estamos entrenados para cuidar de seres humanos, y estamos bastante seguros de lo que vamos buscando: cortes, infección, mutación genética.

Como doctores tenemos un arsenal de armas preparadas: los antibióticos matan infecciones, los narcóticos luchan contra el dolor, los bisturís y los retractores eliminan tumores y cánceres; para erradicar la amenaza, pero sólo la amenaza física. Para cualquier otra… va de tu propia cuenta.

6.21: “Qué falta de tacto”

La piel es el órgano más extenso del cuerpo. Nos protege, nos mantiene de una pieza. Literalmente nos permite saber lo que sentimos. La piel puede ser suave y vulnerable, muy sensible, se rompe con facilidad. A un cirujano no le importa la piel. La cortamos, entramos, descubrimos los secretos que hay debajo. Se requiere delicadez y sensibilidad.

No importa lo insensibles que tratemos de ser, tenemos millones de terminaciones nerviosas electrificadas, abiertas y expuestas, sintiendo demasiado. Tratando de evitar sentir dolor. A veces, es inevitable. A veces, es lo único que queda, sólo sentir.

6.22: “Radiantes de felicidad”

Se cree que pensar de manera positiva lleva a una vida más sana y feliz. De niños, nos dicen que sonriamos y seamos alegres y que pongamos buena cara. De adultos, nos dicen que miremos el lado bueno, hacer limonada y ver el vaso medio lleno. A veces, la realidad se interpone en nuestra capacidad de ser felices La salud puede fallar, los novios pueden engañar los amigos pueden decepcionar. En esos momentos es cuando quieres que sea real, dejar de fingir y ser tú mismo, asustado e infeliz.

Pregunten a la mayoría qué es lo que más quieren en la vida y la respuesta será fácil: ser felices. Tal vez se esta expectativa, el querer ser felices lo que nos aleja de conseguirlo. Puede que cuanto más lo intentamos, y cuanto más felices somos, nos volvemos más confusos hasta el punto de no reconocernos ni a nosotros mismos. En cambio, seguimos sonriendo, intentando por todos los medios ser las personas felices que nos gustaría ser. Hasta que al final aparece, porque siempre ha estado ahí, no en nuestros sueños ni esperanzas, sino en lo conocido, lo cómodo, lo familiar.

6.23: “Santuario”

Para la mayoría, un hospital es un lugar que da miedo, un lugar hostil, un lugar dónde suceden cosas malas. La mayoría de la gente preferiría la iglesia, o la escuela, o su casa.    Pero yo… crecí aquí. Mientras mi madre hacía las rondas, yo aprendía a leer en la galería de los quirófanos, jugaba en la morgue, pintaba con colores en tablones de urgencias.  El hospital era mi iglesia, mi escuela, mi hogar. El hospital era mi lugar seguro, mi santuario. Amo estar aquí. Corrección: Lo amaba.

Aprendí a leer en la galería del quirófano. Jugaba en la morgue. Pintaba con lápices de colores en viejas historias de urgencias  El hospital era mi iglesia, mi escuela, mi hogar, mi lugar seguro, mi santuario Amo este lugar. Corrección: Lo amaba.

6.24: “La muerte y todos sus amigos”

La vida humana está hecha de decisiones: sí o no, dentro o fuera, arriba o abajo. Y luego están las decisiones que importan: Amar u odiar, el ser un héroe o el ser un cobarde, pelear o rendirse, vivir… o morir.

Vivir o morir. Héroe o cobarde. Pelear o darse por vencido. Lo diré de nuevo para estar seguro que me están escuchando: La vida humana se compone de opciones: vivir o morir, esa es la elecciones importante… y no siempre está en nuestras manos.

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