El amor es la constante

El velo semitransparente del desasosiego; un día se vino a instalar entre el mundo y mis ojos. Yo estaba empeñado en no ver lo que vi, pero a veces la vida es más compleja de lo que parece. No quiero que lleves de mi nada que no te marque. El tiempo dirá si al final nos valió lo dolido.

Segui leyendo, solamente si viste Sock to the sistem


“Shock to the System” es un capítulazo. Vertiginoso. Emotivo. Impecablemente dirigido. Gracioso. Lleno de detalles (como la lluvia en el techo que recuerda el hielo en el abdomen de Yang sacado por Hunt o el espíritu high school de los pacientes). Poblado de referencias a Time Has Come Today, uno de los Latidos más intensos del corazón de Shonda Rhimes, “homenaje” a Izzie incluido.

Una de las cosas que más me está entusiasmando de esta S7 es la conciencia de parte de los escritores de que llegó el momento de crecer. O mejor dicho, de asimilar que la madurez del show va a la par con la de los televidentes. No puedo ver la añeja moral Disney por ningún lado, y eso me tranquiliza, porque ninguno de nosotros es el que era el 2005. Aunque “Es posible que parezcamos los mismos. Probablemente sea así”. En ese entonces Mer era sólo era una chica en un bar y Derek un tipo insolentemente atractivo al que debías conocer para amar. Conocer para amar, qué gran línea ¿no?.

¿Quién era yo el año que GA partió para mí? He tratado de acordarme porque creo que podría serme útil, pensando que esta es una columna en primera persona sobre el show. Pero no hay caso. Soy pésima para las cronologías y peor para revolver lo pasado, sin embargo, supongo que era como todos y como nadie al mismo tiempo. Tenía menos años que hoy, así que supongo que estaba en esa alucinante y terrorífica etapa llamada aprendizaje. Es que si no fuese así, es muy difícil que me hubiese enganchado con GA.

Supongo que tenía ganas de comerme el mundo a lo Christopher McCandless. Claro, que con menos coraje y, sobre todo, con una mejor familia apoyándome. Supongo que una parte de mí está (ba) ilusionada. Supongo que otra parte de mí está (ba) aterrada de que al adentrarme hacia rutas salvajes nada resultase acogedor y sólo ”nuestra nave fuera la invadida”. Miedo a que yo no golpeara el sistema sino que el me cambiará a mí… Es que si no fuese así, es muy difícil que me hubiese enganchado con GA.

Supongo que aún así tuve que irme a explorar, porque hay que conocer para amar ¿no?

“Shock to the System” es un episodio escalofriante. Me dejó tirada en el suelo.

Lo que quiere decir que -aunque no lo recuerde en concreto- algo sé de no poder mover las piernas. De sentir que aquello que en el mundo escolar se denomina “Habilidades para la vida” no funcionó del todo en mi y me obligó a fabricarme y portar mi propio bisturí en la cartera. Algo sé sobre lo horroroso que sería advertir que ese escalpelo de un día para otro pierda el filo. De lo paralizante que sería no sentir nada.

Mi secuencia favorita del episodio -además de las de Cris y Mer- es la siguiente:

No sólo porque debemos haber tenido una cara similar mientras lo veíamos, sino también, porque representa el eje principal de la entrega. Hay metatelevisión allí (“el discurso narrativo que trata de si mismo, que narra como se está narrando”) Espejo sobre espejo. Reflejo sobre reflejo. Es claro que lo del rayo simboliza lo vivido por el SGH, entonces ellos se ven en la TV y nosotros a ellos, hacemos catarsis… Pero lo más divertido ocurre cuando la trama se dedica a romper su sistema escritural, cuando la paciente niega el clásico reflejo medico-paciente ante Lexie.

O cuando nuestra Meg Ryan colorina (Owen) queda desconcertado cuando Cristina -una Sandra Oh en el Olimpo de las actrices cardiogodness- le dice vamos a casa sin beso ni abrazo. Sin que suene Everybody de Ingrid Michaelson o whatever.

A propósito, ¿notaron que tanto en este epi como en el 7.01 y la Finale se disminuyó el volumen de la música? Me parece un gran toque para potenciar las actuaciones. Para presentar un drama a secas, sin melo’.

Krista Vernoff dijo que 1 y 2 originalmente se iban emitir juntos (se nota por el mismo tipo de humor) pero la ABC cambió de opinión. Es una lástima, juntos habrían sido un estupendo largometraje de GA. Ese que debería dirigir Cameron Crowe y que espero que jamás se haga, para que no pase lo de Sex And The City: convertir una buena serie emblemática en una franquicia sin ética.

¿Una película, seriously? Sí. Ambos capítulos rompen el sistema anterior del show en la forma, pero son deslumbrantemente Grey en su contenido: drama y comedia a la vena.
“Shock to the System” es tan Grey que identifica. Es tan Yang que es apasionante y sarcástico. Es tan Shepherd que reconforta. Es tan Altman que sorprende. Es tan Arizona que ilumina. Es tan Sloan que se precipita. Es tan Álex que es dulce y amargo. Es tan Callie que envalentona. Es tan Lexie que reivindica. Es tan Hunt que desconcierta. Es tan Avery que no le quitas los ojos de encima.
Es tan Izzie que duele e ilusiona a la vez.

En otras palabras es un capítulo coral como los de antes. Es un capítulo en que el corazón de protagonistas y realizadores, late. Por suerte no es tan April: sobra nada.

Lo que hace “Shock to the System” un clásico instantáneo del Planeta G. es que todos los personajes están fuera de hábitat o intentando incorporarse a uno nuevo y cuando se ven realmente perdidos recuerdan que el amor es la constante.

En lo personal, nunca he recibido una bala pero sé perfectamente lo que es tener una herida en el pecho. También sé reconocer el orgullo de la sobrevivencia y/o el pánico de no merecerla. De hecho, intentando responder a la interrogante: ¿Quién era yo el año que GA partió para mí?, recordé que años antes de ingresar al SGH tuve otro show de aprendizaje favorito que aborda ese tópico. Uno que vi vestida de jumper y en el canal Sony. Se llamaba Party of Five y tenía un insolentemente guapo Mathew Fox como el mayor de cinco huérfanos de diferentes edades. No la he vuelto a ver con ojos de adulta. No sé (ni quiero analizar) si era o no un programa de calidad. Sí estoy segura de que era entrañable. Trágico e inocente. Universal.

No me parece casual que lo haya recordado luego de ver el 7.02, un episodio cargado de un aire de desamparo. Pero al mismo tiempo lleno de compañerismo, de parejas, de gestos de amor. Construido desde la base de que cuando creces tu familia está puertas afuera.

“Shock to the System” es un capítulo hermoso porque en él Meredith es la hermana mayor por necesidad. Ésa huérfana que sabe lo que es ser madre, justamente porque no tuvo una. La chica cuyo hábitat fue la crisis pero hoy se refugia en el amor.

“Shock to the System” es un capítulo hermoso porque te atraviesa

Te cruza como una bala cuyo trayecto nos recuerda que somos afortunados de estar aquí. Que nuestro espermio ganó la carrera. Que tenemos oportunidades que otros no. Que cuando el mundo parece un asalto a mano armada o una isla amenazante de la cual no puedes salir, el amor es la constante. Que hay conexiones por descubrir que no están en internet sino al alcance de tu brazo.

Que en ese camino encontraremos Baileys o señores Miyagis que nos enseñaran a ENCERAR Y PULIR nuestras habilidades. Que DEBEMOS estar agradecidos de los que (no) nos toca vivir. Time Has Come Today…

Publicado el octubre 3, 2010 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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